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En España podemos encontrar todo tipo de hoteles con
las más variadas características y prestaciones que se rigen por
un ordenamiento jurídico estatal, aunque las competencias que tienen
las distintas comunidades autónomas hacen posible que haya variaciones
entre unas y otras en cuanto a la regulación.
Los establecimientos hoteleros deben cumplir una serie de requisitos básicos,
y otros opcionales que van aumentando según la categoría del hotel.
Todo hotel debe notificar al cliente sus precios antes de su admisión.
Una de las obligaciones de todos los hoteles es que sus tarifas de precios sean
expuestas con claridad al cliente y estos no podrán ser modificados si
no es al comienzo del año, que suele coincidir con el calendario ordinario,
excepto en Canarias que comienza el 1 de noviembre y no es obligatoria la publicidad
de los precios. También la normativa es diferente cuando se trata de
alojamientos de montaña, para los que la ley establece especialidades.
Es obligatorio que los servicios comunes estén incluidos en el precio.
Así mismo es obligatorio establecer los precios de las habitaciones dobles
para uso individual y también de las camas supletorias.
Una vez que la ley esté adaptada en todos los establecimientos, los precios
podrán variar enormemente, dentro de una misma categoría, en función
del lugar donde se encuentra ubicado el hotel, de su prestigio y otros muchos
factores que hacen que en España, en general, la relación calidad-precio
de los establecimientos hoteleros sea más que aceptable.
Antes de realizar cualquier viaje y desplazamiento, es importante hacer la reserva
correspondiente en el hotel en el que queremos alojarnos, ya que si no, es posible
que cuando lleguemos al destino nos encontremos sin alojamiento.
Las reservas de hotel pueden hacerse de varias formas. Las más tradicionales
son las de acudir a una agencia de viajes donde nos informarán de las
posibilidades que existen en nuestro destino y tras la elección , ellos
se encargarán de formalizar la reserva, o la de hacerlo por teléfono,
llamando nosotros mismos al hotel elegido.
La forma más novedosa, pero que cada día es más usada por
los clientes de hoteles, es la que nos ofrece Internet, que posibilita hacer
las reservas on-line incluso en varios idiomas.
Antes de formalizar la reserva, hay que realizar una preselección de
establecimientos, mirando información sobre el alojamiento en detalle,
la ubicación y el precio. También será posible ver imágenes
del hotel, tanto de las instalaciones comunes como de las habitaciones.
Necesitará también seleccionar las fechas de entrada y de salida,
la cantidad de habitaciones que desea y el número de personas que se
alojará en cada una de ellas...
En caso de hacer la reserva a través de Internet, en la mayoría
de las ocasiones deberá abonar el importe de su alojamiento de forma
electrónica, es decir, se le solicitarán los datos de su tarjeta
de crédito y el importe se cargará en su cuenta bancaria.
Hay que destacar que aunque en España todavía no hay mucha costumbre
de realizar transacciones electrónicas, el sistema ofrece una buena seguridad
a los usuarios.
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