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En España podemos encontrar todo tipo de hoteles con
las más variadas características y prestaciones que se rigen por
un ordenamiento jurídico estatal, aunque las competencias que tienen
las distintas comunidades autónomas hacen posible que haya variaciones
entre unas y otras en cuanto a la regulación.
Los establecimientos hoteleros deben cumplir una serie de requisitos básicos,
y otros opcionales que van aumentando según la categoría del hotel.
Todo hotel debe notificar al cliente sus precios antes de su admisión.
Una de las obligaciones de todos los hoteles es que sus tarifas de precios sean
expuestas con claridad al cliente y estos no podrán ser modificados si
no es al comienzo del año, que suele coincidir con el calendario ordinario,
excepto en Canarias que comienza el 1 de noviembre y no es obligatoria la publicidad
de los precios. También la normativa es diferente cuando se trata de
alojamientos de montaña, para los que la ley establece especialidades.
Es obligatorio que los servicios comunes estén incluidos en el precio.
Así mismo es obligatorio establecer los precios de las habitaciones dobles
para uso individual y también de las camas supletorias.
Una vez que la ley esté adaptada en todos los establecimientos, los precios
podrán variar enormemente, dentro de una misma categoría, en función
del lugar donde se encuentra ubicado el hotel, de su prestigio y otros muchos
factores que hacen que en España, en general, la relación calidad-precio
de los establecimientos hoteleros sea más que aceptable.
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