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El mundo de las franquicias ha irrumpido con fuerza en nuestro país
y no podía ser menos en la rama de la restauración.
Una franquicia es una concesión por la cual, una compañía
matriz y con peso en el mercado (franquiciador), le concede a una o varias personas
(franquiciado), el derecho de hacer negocio con su marca en unas condiciones
específicas.
Estas licencias para hacer negocios en nombre de una gran compañía
incluye además todo tipo de servicios, y será el franquiciador
quien proponga el lugar de ubicación del restaurante (sitios de gran
afluencia, de paso, centros comerciales...).
También se ocuparán de preparar a los camareros y cocineros de
acuerdo con las costumbres de la casa matriz. Les suministrarán los productos
para elaborar los platos a servir. Les asesorarán en la decoración
del local, ya que todos ellos suelen seguir una estética determinada
que los caracteriza. Les dirigirán en los planes de márketing,
en la forma de financirse...
Con esto, los franquiciadores encuentran la forma más eficiente y barata
para expandirse y los franquiciados una forma de negocio que ofrece bastante
seguridad de éxito.
Los restaurantes con franquicia eran hasta hace poco muy escasos en nuestro
país, se limitaban simplemente a cadenas de comida rápida americana,
hamburgueserías y pizzerías.
Pero además de estas, que siguen teniendo un gran peso en el mercado
por los grandes volúmenes de negocio que manejan, cada día surgen
franquicias nuevas, tanto de comida internacional, como las nacionales, algunas
con gran éxito, que se dedican principalmente a la apertura de restaurantes
típicos de tapas, paellas...
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